Jesús Aller descubre el carácter integral del teórico ruso en su lucha vital por la justicia y la igualdad y en sus investigaciones biológicas, geográficas y filosóficas

Si hay dos Kropotkin es en su relación con su actividad vital, pero nunca en su pensamiento. Existió un Kropotkin agitador y revolucionario que con la edad se transformó en el sabio del anarquismo, en el teórico que buscó dotar al anarquismo de una base científica y la encontró en el apoyo mutuo como factor de la evolución. Esta fue la tesis de la charla que ayer impartió en Oviedo el geógrafo Jesús Aller, en el ciclo que organiza este año el grupo Higinio Carrocera. Una exposición brillante que consiguió además la difícil tarea de hacer amena y comprensible la complejidad de las investigaciones científicas del anarquista ruso.

Jesús Aller

Aller explicó que Kropotkin podía haber tenido una brillante carrera como científico y no le faltaron ofertas de primer nivel entre la élite científica internacional. Pero rechazó esa vida porque no era capaz de ser un privilegiado en un mundo rodeado de injusticia y hambre. Tal era su coherencia.

Kropotkin fue doblemente revolucionario, en su aspecto científico y en el político y social. La charla de Jesús Aller, después de la de Jordi Maíz (sobre la etapa final de Kropotkin) y la de TS Norio sobre sus peripecias vitales, tenía como objetivo acercar al público el aspecto científico del teórico ruso, en concreto sus descubrimientos geológicos, sobre los glaciares y sobre el cambio climático natural, así como sobre su importante tesis respecto al apoyo mutuo como factor evolutivo de los seres vivos, algo que, en la actualidad está siendo confirmado por las investigaciones científicas en diversos campos, como la de Lynn Margulis con la evolución biológica, respecto al origen de las células eucariotas, que el conferenciante citó.

Kropotkin era un gran observador, explicó Aller, cuidadoso y muy riguroso, eso le valió para reelaborar la cartografía sobre los confines rusos en Siberia e incluso para predecir la existencia de nuevas tierras al Norte. Además fue vanguardista en la investigación del comportamiento y la causa del movimiento de los glaciares, y se adelantó al decir que la glaciación europea había llegado más al sur de lo que se creía, lo que años después se confirmó. A partir de sus observaciones durante los años que permaneció en Siberia como oficial del ejército imperial, llegó a conclusiones de gran actualidad como las causas del cambio climático natural.

Kropotkin cayó rendido a los pies de Darwin tras leer a sus 17 años El origen de las especies. A partir de esta obra investigó sobre el aspecto cooperativo de las especies, frente a los discípulos de Darwin que interpretaron a su modo sus trabajos sobre la evolución y la lucha de las especies por la supervivencia, interpretaciones descontextualizadas interesadamente para justificar la cultura de la violencia y el privilegio de las minorías sobre la población. Nos referimos a teóricos, como Spencer, del llamado darwinismo social.

La teoría del Apoyo Mutuo, reflejado en el libro del mismo nombre, probablemente el más importante de su trayectoria, se basa precisamente en que los seres vivos cooperan y son solidarios para sobrevivir. Y es en esta obra en donde se conectan sus dos pasiones: la ciencia y el anarquismo, en donde confluyen. Es en esta obra cumbre en donde se establecen las bases científicas de la teoría anarquista.

La celebración del centenario de la muerte de Kropotkin proseguirá el día 8 de abril, jueves. Esta vez nos trasladamos de escenario y pasaremos del local Cambalache al campus de Humanidades de la Universidad de Oviedo. Allí, la profesora Noelia Bueno y su equipo de colaboradores (Salvador Beato y Sara Cuellas) darán contenido a un seminario sobre las ideas de Kropotkin en la actualidad, partiendo sobretodo de sus principios sobre el apoyo mutuo y sobre la ética, su obra inacabada. Veremos en esa jornada el aspecto más filosófico del anarquista ruso y los valores éticos del anarquismo aplicados al mundo actual. Finalizaremos el mes de abril con una charla sobre los aspectos más literarios de Kropotkin a cargo de Ana Muiña. Ésta será el jueves 22 de abril, nuevamente en Cambalache (Oviedo).

Y aprovechamos esta crónica para advertir a nuestros enemigos que su intento de boicotear torpemente el acto bloqueando el enlace de Jitsi para impedir que la charla pudiese ser vista en directo por internet, no funcionó. Fueron numerosas las personas que desde distintos puntos de España y América pudieron participar en el debate y escuchar a Jesús Aller. Aquellos que nos quieren poco y que pretenden que dejemos de hablar del anarquismo y de difundir el ideal de Kropotkin tendrán que esforzarse más para callarnos.

¡Viva Kropotkin y la anarquía!