Publicamos hoy un texto sobre la Comuna de París ya que se están cumpliendo 150 años estos días. Queremos guardar la memoria de ese hito en la autogestión revolucionaria. Es un texto compuesto y traducido por nuestro compa Gregoriux a partir de “Expo ¡Vive La Commune!» Il y a 150 ans… La Commune de Paris Vivait.» de Sixtine d’Ydewalle en Le Monde Libertaire 1825, febrero 2021.

El 18 de marzo de 1871 marca el inicio de la Comuna de Paris: una revolución obrera, democrática y social. Esta no surge de la nada, se inscribe en la línea de revoluciones populares parisinas que jalonaron el siglo que la precedió: 1789, 1792, 1830, 1848. En una Francia marcada por la profunda desigualdad y en la que el proletariado se mantiene reacio a aceptar el yugo que se le impone y decidido rebelarse frente al segundo Imperio, que además les acarreó la invasión de Prusia. Habiendo sido hecho prisionero el Emperador Luis-Napoleón Bonaparte, se proclama la IIIra República el 4 de septiembre de 1870, instalando en el poder a un Gobierno de Defensa Nacional. Después de un sitio de varios meses por parte del ejército prusiano, en el duro invierno de 1870-1871 en el que la población hambrienta se vio orillada a tener qué comer las ratas de Paris, el gobierno capitula frente al enemigo. 

Se trataba de un gobierno burgués que buscó desde el principio allanarse el camino, sabiendo bien las tremendas injusticias entre los grupos y las clases en Francia.  De modo que para evitar o debilitar toda oposición, suprime los clubes políticos, clausura los periódicos disidentes y detiene a los opositores. Pero el pueblo de Paris y su Guardia Nacional rehúsan aplacarse tanto al gobierno francés al que tildan de Gobierno de Traición Nacional como al ejército prusiano.

El 18 de marzo, Adolphe Thiers, a la sazón jefe del ejecutivo ordenó que un pelotón del ejército se hiciera con los cañones pertenecientes al pueblo de Paris de la colina de Montmartre… entonces, comenzó la insurrección, los soldados encargados de retirar los cañones se negaron a disparar sobre la multitud sublevada y confraternizaron con la Guardia Nacional. Se levantan barricadas en todo Paris y Thiers da la orden a todo el gobierno y la administración de retirarse  a Versalles. El Comité Central de la Guardia nacional, compuesto por oficiales electos y revocables, decidieron organizar las elecciones de la Comuna de Paris el 26 de marzo y el 28 la Comuna fue proclamada.

Gobierno social y popular, la Comuna toma varias medidas emblemáticas: proclama la separación de la Iglesia y el Estado, establece un límite máximo a los sueldos, prohíbe la acumulación de mandatos, sienta las bases para una enseñanza gratuita, laica y obligatoria, prohíbe las multas y deducciones salariales de los trabajadores, prorroga el vencimiento de los alquileres adeudados después de la estancia, crea carnicerías municipales subvencionadas, suprime el trabajo nocturno de los obreros de la panadería, permite la requisición de talleres y factorías por la colectividad obrera…

Paralelamente a estas medidas oficiales , los clubes revolucionarios –asambleas populares ocupaban las iglesias, donde la población discutía temas políticos y sociales y se autoeducaba—se multiplican. Esos clubes adoptaban resoluciones sobre distintos asuntos, metiendo presión al consejo de la Comuna, exigían que los elegidos de la Comuna fuesen revocables y que sometieran sus proyectos de decretos a las asambleas antes de adoptarlos. Así, las asambleas locales de barrio exigían una <<intervención permanente en los asuntos comunales>> testimoniando una vida política de barrio muy activa.

La Comuna es también un tiempo de acción política de las mujeres. Estas combaten al lado de los hombres en las barricadas, se organizan en asociaciones y en clubes, toman la palabra política y demandan más igualdad. Después de una manifestación de mujeres el 3 de abril, varias de ellas crean, el 11 del mismo mes <<La unión de las mujeres para la defensa de Paris y el cuidado de los heridos>>. Esta asociación se reúne todos los días y registra a las mujeres dispuestas a defender la ciudad. Combinando consciencia de clase y de género, la Unión de las mujeres recuerda igualmente que <<toda desigualdad y todo antagonismo entre los sexos constituyen una de las bases del poder de la clase dirigente>>. Ellas defienden la necesaria participación de las mujeres en los clubes y en las reuniones de barrio. Uno de sus clubes llegó a aprobar la propuesta para la plena emancipación de las mujeres y el derecho al divorcio.

Por supuesto frente a esta auto-organización de los trabajadores y trabajadoras los Versalleses organizan la contra revolución. Esos que se rehusaron combatir contra Prusia, están sin embargo prestos a usar sus armas contra los comuneros. Éstos, organizados en batallones de la Guardia Nacional, defienden Paris lo mejor que pueden. Pero el 21 de mayo de 1871 los Versalleses incursionan en la ciudad bajo la mirada benévola del ejército prusiano.

Comienza entonces lo que quedará grabado en la historia como la Semana sangrienta: una semana de represión brutal, cruel y feroz. Los comuneros defienden Paris hasta el final, combatiendo desde las barricadas levantadas por toda la ciudad. El 28 de mayo, después de un implacable combate durante la noche en el cementerio del Père-Lachaise que se saldó con la ejecución de 147 comuneros a lo largo de lo que se convertirá en el Muro de los Federados, cae la última barricada. Los jardines de Paris son transformados en tribunales salvajes y en fosas comunes. Las cifras varían, pero ciertamente fueron al menos 30,000 los comuneros abatidos por los Versalleses en esas jornadas sangrientas. Algunos y algunas que no fueron ejecutados, se les deportó a Nueva Caledonia, donde tuvieron que estar hasta la amnistía general de 1880. Así se cerraba esta experiencia revolucionaria acometida por ellas y ellos que soñaban con una sociedad de paz de justicia y de igualdad. 

Quince años después de que la Comuna había sido aplastada, Eugène Pottier, comunero, dibujante y poeta, (él es el autor del poema La Internacional), evoca y le dedica a la Comuna estos versos 

On l’a tuée à coups de chassepot / A coups de mitrailleuse

Et roulée avec son drapeau, dans la terre argileuse.

Et la tourbe des bourreaux gras/ Se croyait la plus forte. 

Tout ça n’empêche pas, Nicolas/ Qu’la Commune n’est pas 

morte.

En español

Fue asesinada a golpe de cañón y ametrallada

Y sobre la tierra arcillosa con su bandera revolcada

Y la turba de los gordos verdugos se creía la más fuerte

Todo lo cual no impide, Nicolás

Que la Comuna no está muerta.