APO / IFA / Grecia

La contrarrevolución neoliberal/ultraderechista avanza. Ninguno de los sectores de la esfera pública ha quedado al margen del cambio de paradigma social que el régimen estatal-capitalista intenta imponer por la fuerza de la represión y el terror. Aunque este ataque fue declarado por el nuevo personal político como una continuación lógica de la decadencia de la gestión del gobierno anterior, el catalizador de su expansión y su intensidad fue el uso de la pandemia como herramienta de imposición antisocial. Entre el bienestar y la represión, el Estado eligió claramente la represión, porque el bienestar social se considera una concesión obsoleta que el capitalismo se vio obligado a hacer en una etapa anterior. El totalitarismo moderno no puede prometer nada y no lo necesita. El entramado del consenso se crea mediante el control de la producción de la palabra pública y la supervisión del espacio público por parte de los nuevos funcionarios contratados en número cada vez mayor para dotar de personal a los organismos de «seguridad».

El Estado quiere imponer exactamente el mismo procedimiento en la enseñanza superior. Desde el comienzo de la pandemia, quedó claro que el gobierno, aprovechando la prohibición de facto de las reuniones sociales, consideró que había encontrado la mayor oportunidad para intensificar la aprobación de proyectos de ley que anularan las conquistas sociales restantes y, al mismo tiempo, empeoraran las condiciones de vida de lxs oprimidxs. La juventud fue el primer objetivo. El proyecto de ley Kerameos[1] sobre las universidades ha seguido, de hecho, al correspondiente que se votó sobre las escuelas el año pasado. Para lograr el derrocamiento completo del paradigma parlamentario post-junta, frenar las reacciones radicales y dispersar las luchas sociales y de clase, es necesario que el Régimen supere al sujeto de resistencia más activo desde el Politécnico de 1973[2] y en adelante: la juventud y los espacios de su socialización y politización, las Universidades. Además, para «abrir» nuevos territorios y oportunidades de explotación por parte del capital privado, las universidades deben ser totalmente reestructuradas; para tener éxito, pasa por la creación de una multitud de formas de disciplinar el cuerpo social. Se establecen consejos de disciplina para cada ocasión, se instalan cámaras, controles en los puestos de vigilancia, tarjetas para la entrada y, por supuesto, sobre todo, se crea un cuerpo policial especial, la Policía Universitaria. El totalitarismo moderno se impone en la enseñanza superior. De ese modo, el Régimen estatal-capitalista intenta convertir la educación y el conocimiento públicos en un potencial lucrativo para las necesidades especiales de los intereses privados, de las universidades y de las instituciones de opresión. Al mismo tiempo, disciplinando y sembrando el terror en la Universidad, intentará desmantelar las condiciones que generan la resistencia estudiantil y juvenil en general. El objetivo es un cambio estructural, una condición en la que lxs estudiantxs, a través de la intensificación y el chantaje constante en un ambiente completamente estéril, incorporarán los «ideales» de la ideología dominante y finalmente se concentrarán en la competencia, la «excelencia» y la individualización con el objetivo de la especialización, la promoción personal y el reconocimiento. Su objetivo es debilitar la capacidad a largo plazo de lxs estudiantxs y de la juventud para desencadenar movimientos de resistencia significativos que, debido a su posición, irrumpan en estratos sociales más amplios y los alimenten.

Contra la ampliación de las barreras de clase en la educación, contra la violencia estatal y el disciplinamiento del cuerpo social de lxs estudiantxs y de la juventud, contra toda unidad policial, esta lucha debe darse por todos los medios y ser ganada, explicando que no sólo la Educación, sino también el movimiento que la lucha contra el totalitarismo, es un deber de toda la sociedad, de todxs lxs explotadxs y oprimidxs. El Estado y la administración neoliberal/ultraderechista, tras imponer la ausencia del cuerpo social del espacio público, planean en el espíritu del revanchismo extremo el desmantelamiento de la herencia de décadas de luchas estudiantiles. Desde la Politécnica de 1973, cuando lxs estudiantxs demostraron que un puñado de personas podía encender lo imposible, pasando por las primeras ocupaciones de 1979 que obligaron al líder nacional a derogar la ley 815/1978[3], los movimientos de 1990-1991 y 1997-1998 que levantaron importantes barreras en los planes de lxs neoliberales y «modernistas», hasta el enorme movimiento de 2006-2007 que impidió la revisión del artículo 16[4] y la apertura del camino a la integración capitalista y a la completa mercantilización de la Educación, el movimiento estudiantil ha sido y será de nuevo peligroso. Ellxs son muy conscientes de ello y por eso atacan ferozmente. Hay que contraatacar. Ocupando las escuelas y las facultades para reapropiarse del espacio público y del campo social. Mediante procedimientos de masas que apunten a la participación de todxs lxs estudiantxs en las decisiones de sus asociaciones estudiantiles de forma autoorganizada y sin afiliaciones ni mediaciones de partidos políticos. Socialmente y militantemente caminemos por la senda de la resistencia desobediente, de las luchas de clase y de la liberación social.

CONTRA LA RE-ESTRUCTURACIÓN EDUCACIONAL, LAS BARRERAS DE CLASE

Y LA MILITARIZACIÓN DE LA VIDA UNIVERSITARIA

CONTRA EL ESTADO, EL CAPITAL Y LA PRIVATIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN

CONTRA LA POLICÍA UNIVERSITARIA O DE CUALQUIER TIPO

CONTRA LA REPRESIÓN DE LAS FUERZAS DEL TERROR

Organización Política Anarquista (APO, Grecia) –  Federación de colectividades

En las recientes movilizaciones estudiantiles, lxs coordinadorxs locales, los grupos y compañerxs de la APO participaron apoyando a los bloques de las asambleas anarquistas, a los grupos de estudiantes militantes y a las asociaciones estudiantiles.

[1] Ministrx de Educación.

[2] Ver el levantamiento de la Escuela Politécnica en 1973 y el Régimen de los coroneles en 1967-1974.

[3] Ley que pretendía establecer restricciones adicionales a los derechos estudiantiles en la Universidad.

[4] Artículo concerniente a las nociones de libertad en las Universidades.